sábado, 31 de enero de 2009

RENOVAR LA VIDA CONSAGRADA, RENOVAR NUESTRA VOCACION

El día 2 de febrero la Iglesia celebra una Jornada dedicada a la Vida Consagrada, vivida en todas sus formas. Una vocación que tiene como algo particular la totalidad de la vida en la entrega al Reino, ya sea apostólica o contemplativamente, públicamente o no, personal y/o comunitariamente...
Alégrate con todos los que formamos la Vida Consagrada. Alégrate por tu propia consagración, la del bautismo, ya sea como seglar, sacerdote, estudiante, vida familiar, trabajador... ¡cualquiera!
En acompasando puedes encontrar diversos subsidios litúrgicos.

Isabel Guillén, misionera claretiana, nos ofrece su reflexión para este día:
Vida consagrada significa una vida entregada a Dios. Es un DON un REGALO que Dios hace a la Iglesia, para mostrar hasta qué punto El puede llegar a atraer el corazón de una persona.

Desde mi experiencia os puedo contar, que yo era una muchacha como cualquiera de mi pueblo y mi sueño era encontrar un buen hombre con el que casarme y formar una familia como la mía, pero el Señor me salió al encuentro de una manera que no puede resistirme… Cuando tenía 15 años, en una Eucaristía, me sentí tan profundamente amada por El que mi corazón quedó atrapado para siempre y comprendí que mi vida entera le pertenecía solo a Jesús.

Los consagrados, somos hombres y mujeres normales, con las mismas virtudes y defectos que cualquiera, con los mismos miedos y debilidades que los seres humano, no somos especiales, simplemente el Señor nos ha seducido… El Señor nos ha hecho suyos… Solo con su Gracia y su Amor podemos renunciar a lo que humanamente sería lo normal: Formar una familia, poseer bienes materiales, etc

Solo porque hemos encontrado un GRAN TESORO podemos renunciar a otros “tesorillos”.
Solo porque hemos sido atraídos por un GRAN AMOR podemos renunciar a otros “amores”.
Solo porque EL NOS HA LIBERADO podemos estar disponibles para servirle donde nos envíen.

Nuestro ideal es SEGUIR LAS PISADAS DE CRISTO, NUESTRO BIEN, amando a todos, sin excluir a nadie, como Jesús… Hasta dar la vida, para que Dios “Padre – Madre” sea conocido y amado por toda criatura.
Necesitamos que nos ayudéis con vuestra oración, para que seamos fieles a la vocación recibida, porque a veces nos cuesta seguir adelante, sobre todo en este tiempo en que parece que nuestro estilo de vida no está de moda.

Pero sabemos de Quien nos hemos fiado y el que comenzó en nosotros/as su obra la llevará a plenitud. Porque nada ni nadie pueden separarnos de su Amor. Por todo esto os invito exclamar conmigo, como un día lo hizo María:
¡PROCLAMA MI ALMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR!

4 comentarios:

  1. Gracias por el testimonio de Isabel... ¡es muy bueno recibir de vez en cuando estos tesoros!

    Y mi alegría y oración con todos los consagrados.

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