jueves, 7 de marzo de 2013

Bendición de la mujer

Que el Dios de Eva te enseñe a discernir el bien y el mal.
Que el Dios de Agar te conforte a ti y a todas las mujeres,
cuando se sientan solas en el desierto de sus vidas.
Que el Dios de Miriam, te haga instrumento de liberación.
Que el Dios de Débora te conceda la audacia y la valentía
para luchar por la justicia.
Que el Dios de Esther te conceda la fortaleza para enfrentar
al poderoso en favor de su pueblo exiliado.
Que el Dios de María de Nazaret abra tu corazón,
para que puedas recibir con alegría
la semilla del que vive por siempre.
Que Jesús, que dijo a la Samaritana todo lo que había hecho
te haga evangelizadora del pueblo.
Que Jesús, que se dejó ungir por la mujer,
te conceda ser su profeta
para que proclames con alegría y entusiasmo su palabra.
Que Jesús, el amigo de María Magdalena,
te envíe a anunciar su Resurrección a todas las gentes.
Que el Espíritu te consagre para que puedas proclamar
Buenas Noticias a los pobres y la liberación a los oprimidos.
 
En el nombre de Dios, Padre y Madre,
que fue, es y que estará siempre
con nosotros y con su pueblo. AMEN.

sábado, 2 de marzo de 2013

Para Dios, no hay tierra yerma...

Evangelio del III Domingo de Cuaresma

“Yerma”, además de ser el título de una obra de teatro de Federico García Lorca, es un adjetivo femenino de sonoridad preciosa que significa “inhabitada”, “incultivada”, que acompaña generalmente al sustantivo “tierra”. Pues bien, me atrevo a decir que no hay tierra yerma para el Padre, que todos los cristianos y cristianas tenemos la inmensa suerte de ser considerados semilla que da fruto y a la vez tierra para que la semilla dé fruto.
Esto es una suerte, pero también una responsabilidad. La responsabilidad de sabernos fértiles en dones y capacidades. Todos y todas tenemos las nuestras, ¿sabes tú reconocer las tuyas?
La Biblia está llena de metáforas sobre la siembra y la cosecha. Pero si no te llega esto de ser semilla que da fruto, piensa, simplemente, en lo que tú puedes dar al mundo y no estás dando. La Cuaresma es un momento perfecto para empezar a sacar lo mejor de ti, para convertirte en un donante de cualidades. No esperes a que caigan torres o a que se desmorone algo a tu alrededor, empieza ahora y serás más feliz, más original, más tú… ¡Seguro!
(Cristina López Navas en www.acompasando.org)

viernes, 22 de febrero de 2013

 
 Cuando voy a la Basílica a confesarme, al pasar por delante de su estatua, le miro y noto que él por lo bajinis repite:
Di, Jesucristo, ¿por qué
  me besan tanto los pies?
  Soy San Pedro aquí sentado,
  en bronce inmovilizado;
  no puedo mirar de lado,
  ni pegar un puntapié
  pues tengo los pies
  gastados como ves.
Haz un milagro, Señor.
  Déjame bajar al río,
  volver a ser pescador,
  que es lo mío.
(Jorge San Vila)

miércoles, 13 de febrero de 2013

cuaresma 2013: lo nuevo ha comenzado

De modo que si alguno está en Cristo, es una nueva criatura. Lo viejo ha pasado, lo nuevo ha comenzado (2 Cor 5,17)

Así es. No va a desaparecer esa tierra seca y árida que forma parte de tu vida y de tu visión actual. Está ahí. Lo sé. simplemente te invito a que quieras ampliar tu visión. Y con ello, tu misión.
Yo estoy contigo.
Yo lo hago todo nuevo, ya lo verás.
Lo he hecho otras veces y lo haré de nuevo.
Pero espera, confía, pon de tu parte y sobre todo, abre espacios para que pueda entrar en tu vida, en tu cuaresma.
Si miras bien y circulas con precaución, pensando en los demás y no solo en ti mismo, verás como encuentras razones para afirmar: #lonuevohacomenzado
Estoy contigo. Eres criatura nueva. Porque estás conmigo.
No lo olvides.
Nos vemos en el camino.
 

lunes, 11 de febrero de 2013

Benedicto XVI renuncia, no dimite

Quizá parezca una diferencia menor, pero no lo es. En un mundo donde continuamente nos aferramos al poder y a los cargos (todos), ya sea mucho o poco poder, ya se un cargo de relevancia o no, el gesto de Benedicto XVI es profético.
Pero no se limita a "abandonar" o "dimitir". Un cristiano nunca dimite. Se puede dimitir de un cargo encomendado, de un trabajo. Lo aceptaste un día y lo abandonas otro. Un cristiano sólo puede renunciar porque sabe que la tarea que llevaba entre manos es una misión encomendada por Dios y en Dios la inició un día. Por Dios y en Dios también deja de realizarla. Es la única razón posible desde la fe: que el mismo Dios que te eligió para llevar a cabo una tarea, te llame ahora a dejarla.
Así parece que ha ocurrido con Bendicto XVI. Leer sus palabras en el comunicado oficial no tiene desperdicio.
El 28 de febrero a las 20,00 h quedará vacante la Sede de Pedro y se iniciarán los trámites adecuados para convocar al cónclave que elija al próximo Papa.
Gracias Santo Padre. Gracias al hombre creyente, Joseph Ratzinger. Gracias.
Que tu ejemplo sea estímulo para cuantos podemos llevar a cabo responsabilidades sin tener las fuerzas o capacidades para ello y nos de la valentía y la humildad suficiente para renunciar. Ya sean grandes o pequeñas cosas. Ya sea en la vida eclesial, política, social... o simplemente de andar por casa.
Que tu ejemplo sea estímulo para nuestra vida de fe y para nuestra honestidad vital.
Gracias.
 
 
 
 Aquí puedes leer la declaración de Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público, el 11 de febrero, y firmada un día antes:
 
Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria. Vaticano, 10 de febrero 2013. BENEDICTUS PP. XVI