sábado, 12 de septiembre de 2009

COMENTARIO JOVEN AL EVANGELIO: JESUS SE ECHA LAS MANOS A LA CABEZA...

13 de septiembre de 2009, Domingo XXIV. Mc. 8, 27-35

Jesús siempre está en camino con sus amigos, ¡no está quieto nunca! Pero ese andar, anunciar, “hacer cosas”… no parece que le guste hacerlo sin saber el porqué… por eso nos pregunta… “¿pero quién pensáis que soy yo?”
La preguntita es mucho más trascendental de lo que podemos creer… piensa las veces que “perdemos el tiempo haciendo cosas” (como Marta) y no nos sentamos a entender por qué las hacemos (María escogió la mejor parte).
Todos los que estamos en grupos de fe, pastoralistas, religiosos… deberíamos preguntarnos más a menudo quién es Jesús. Sentirse en camino está muy bien, pero a la hora de responder contestaríamos como los discípulos: “de memoria”. La teoría la sabían bien: “sí, sí ,tú eres el Mesías” y Jesús se pone realmente serio. Imagínale echándose las manos a la cabeza… “¡madre mía! ¡Esta gente no ha entendido nada! y este Pedro ¿¡aún se cree que soy una especie de libertador político!?” Así que le tiene que decir: “aparta de mi Satanás” que es una forma dura de decirle “si no entiendes a qué he venido déjame en paz. Yo he venido a servir, a liberar a los oprimidos, llevar la buena noticia a los pobres, dar vista a los ciegos; (Lc 4,16-19) a que la gente conozca al Padre a quien yo llamo papá…”
En realidad les está diciendo que no tienen ni idea de quién es él y anuncia por primera vez todo lo que le va a pasar, su pasión. Ellos, para variar, no entienden nada, (tal vez como nosotros tantas veces). Les dice: “El que quiera seguirme, que se olvide de sí mismo y cargue con su cruz”. La cruz es un castigo que los romanos daban a la gente marginada de cualquier forma o sentido y parece que Jesús quiere estar ahí. Pasar por la cruz y cargarla supone abajarse, supone una gran declaración de principios: que tu lugar es ese y que no será un camino de rosas. Es una realidad un tanto sorprendente para quienes como Pedro y los discípulos, no acaban de entender que la felicidad que Jesús nos propone parte del servicio, del abandono de uno mismo en pro de los necesitados y de, como decía la Madre París, “hacer más fácil el camino a los demás” ¡si todos hiciésemos eso!
Lo grande de esta historia, es que la Cruz es vencida por la vida y la luz de la Resurrección… Ellos no lo sabían todavía… pero nosotros sí.

Alvaro Fraile, Madrid
en
www.acompasando.org PASAPALABRA - CON MAYÚSCULA

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