
lunes, 31 de enero de 2011
DANOS PAZ; HAZNOS PACÍFICOS
miércoles, 26 de enero de 2011
HA MUERTO SAMUEL RUIZ

El 24 de enero murió D. Samuel Ruiz García, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas. La causa fue una neumonía y otros padecimientos que sufría desde hace tiempo. Samuel Ruiz nació en Irapuato, Guanajuato, en 1924.
Durante 40 años fue obispo en San Cristóbal -de 1960 a 2000-, impulsando con total sencillez y humildad la opción preferencial por los pobres. Tras el levantamiento en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en 1994, Samuel Ruiz hizo suya la causa indígena, lo que le ocasionó problemas con el ejército mexicano y otros estratos sociales y eclesiales.
Al parecer, uno de lo últimos deseos de Samuel Ruiz fue que se le inhumara en la catedral de la Diócesis de San Cristóbal, donde él presidió los llamados “diálogos de paz” entre el gobierno y el EZLN. De hecho, en el año 2000, recibió el premio Simón Bolívar de la UNESCO, por su contribución a la paz y al respeto a las minorías étnicas. Al año siguiente y por los mismos motivos, se le otorgó el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg.
Como todos los hombres y mujeres apasionados, que se comprometen con una causa hasta el final, con radicalidad, empeño y cuidado, será signo profético, incómodo para unos y querido para otros. Política y socialmente, siempre controvertido. Y por tanto, incómodo eclesialmente. Como lo fue Jesús.
No somos quien nosotros para juzgar. Ni a él ni los movimientos eclesiásticos que se darán enseguida en la diócesis mexicana. Pero sí podemos y queremos reconocer la verdad de este hombre de fe, creyente y buscador, sencillo, amigo de Dios y de los pobres. No es poco.
Gracias, D. Samuel. Pida por nosotros.
Durante 40 años fue obispo en San Cristóbal -de 1960 a 2000-, impulsando con total sencillez y humildad la opción preferencial por los pobres. Tras el levantamiento en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en 1994, Samuel Ruiz hizo suya la causa indígena, lo que le ocasionó problemas con el ejército mexicano y otros estratos sociales y eclesiales.
Al parecer, uno de lo últimos deseos de Samuel Ruiz fue que se le inhumara en la catedral de la Diócesis de San Cristóbal, donde él presidió los llamados “diálogos de paz” entre el gobierno y el EZLN. De hecho, en el año 2000, recibió el premio Simón Bolívar de la UNESCO, por su contribución a la paz y al respeto a las minorías étnicas. Al año siguiente y por los mismos motivos, se le otorgó el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg.
Como todos los hombres y mujeres apasionados, que se comprometen con una causa hasta el final, con radicalidad, empeño y cuidado, será signo profético, incómodo para unos y querido para otros. Política y socialmente, siempre controvertido. Y por tanto, incómodo eclesialmente. Como lo fue Jesús.
No somos quien nosotros para juzgar. Ni a él ni los movimientos eclesiásticos que se darán enseguida en la diócesis mexicana. Pero sí podemos y queremos reconocer la verdad de este hombre de fe, creyente y buscador, sencillo, amigo de Dios y de los pobres. No es poco.
Gracias, D. Samuel. Pida por nosotros.
domingo, 23 de enero de 2011
ESTA IGLESIA NUESTRA...
Esta Iglesia nuestra, siempre en camino y siempre llamada a caminar sin quedarse anclada.
Esta Iglesia nuestra, siempre dividida y siempre arraizada en la unidad mñas honda que conocemos: Tú, Señor nuestro
martes, 18 de enero de 2011
PELIGRO: ¡RUINEROS A LA VISTA!
Me han contado que el "argot" carcelario existe la figura del "ruinero o ruinera". Es alguien que cuando lleva la ruina con él o con ella. Crea malestar donde está, crea divisiones, mete cizaña entre la gente, miente, insulta, daña la moral de los demás, echa a perder lo que toca...En fin, todo lo contrario de alguien que construye. Dicen que incluso hay algunos ruineros famosos que todos temen como un trueno que pueda acercarse al módulo o la cárcel donde están.
Podía pensar en algunos "ruineros" o "ruineras" con que me he encontrado en la vida. Quizá yo también lo soy o lo he sido en algunos momentos, no lo voy a negar. Es relativamente fácil.
Runieros que no ven nada positivo en nada de lo que viven...
Ruineros que sólo ven piedras y obstáculos donde otros pueden vislumbrar belleza, construcción, refugio...
Ruineros que mienten, engañan, critican a otros, te cuentan chismes...
Ruineros que te machacan y saben dónde darte y no paran hasta que no te ven caer...
En fin... pura destrucción y ruina. Pero hoy he decidido alejarme lo más posible. Taparme los oídos. Cerrar los ojos. Hacer como que no existe. No dar cabida a nada que salga de ellos... Y dedicarme a construir, a arrimar el hombro, a amar la realidad como si fuera mi misma vida. Esto, claro está, siempre que tenga la suficiente lucidez y humildad como para amar mi propia vida y no creerme el ombligo del mundo.
sábado, 15 de enero de 2011
¡PASA EL TESTIGO! UNA SOLA FAMILIA Y UN SOLO CORAZON
¡Qué fácil es caer en divisiones tontas y estériles! ¡Cuántos motivos sobrados para dejar de apostar por la unidad! Pero, como en todas las cosas importantes, siempre hay hombres y mujeres que nos devuelven a lo verdaderamente importante.
Mª Antonia París es una de estas mujeres. Fundadora con Claret de las Misioneras Claretianas, sufrió en su propia carne los estragos que las divisiones conllevan. De cualquier tipo. Por cualquier cosa. Lo sufrió hasta el punto de dejar como Testamento para todos los que continuamos su misión, el deseo de ser UN SOLO CORAZÓN Y UNA SOLA FAMILIA. ¡Su Testamento! Al final de la vida, tuvo que elegir y eligió: esto es lo más importante, nos dijo.
Y aquí estamos nosotros hoy, decidiendo si queremos tomar el testigo y continuar la carrera o no. Nosotras, las misioneras claretianas, nos preparamos para celebrar su fiesta el 17 de enero, aniversario de su muerte. Si quieres, únete a nosotras. Para trabajar y vivir apostando por la unidad, sin hacer división entre nosotros, no precisamos de nombres ni apellidos. sólo se requiere voluntad y amor. Mucho amor.
¿Te apuntas?
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