jueves, 30 de abril de 2009

EL TRABAJO, BIEN PRECIADO; SAN JOSE, TRABAJADOR

Hoy conocíamos que de cada 3 nuevos parados en Europa, 2 son en España. Una cifra que no deja espacio a bromas ni a superficialidades.
La crisis es real. Familias enteras sin trabajo. Sin dignidad. Y nosotros llenando periódicos y telediarios con el traje de Carla Bruni y la estatura de Sarkozy.
El calendario cristiano se acoge el 1 de mayo a San José, obrero, trabajador, padre de familia, hombre del pueblo. Un santo.
Que Él siga acompañándonos; a los que no tienen trabajo y sufren dificultades para alimentar a su familia o llegar a fin de mes. También a los que tenemos trabajo, a los que disfrutamos con él, a los que lo vivimos con dificultad, a los que quisiéramos otra cosa, a los que tenemos que frotarnos los ojos (como el Niño de la imagen) porque no acabamos de ver bien...
Y en todo caso, como José, hombre justo y honrado, hagamos de nuestro trabajo -el que sea- un medio y un instrumento de Reino. De Humanidad.

miércoles, 29 de abril de 2009

GRIPE PORCINA Y PUERCA MISERIA

¿Alguien me explica por qué siendo cada vez más los afectados en diversos países del mundo, sólo están muriendo en México?

lunes, 27 de abril de 2009

¿MI HIJA HA ABORTADO SOLA?

Creo que merece la pena leer este breve artículo de Mariló Montero, periodista española, casada y madre de una adolescente. Es por esta última faceta por lo que más capacitada la veo para decir lo que ha escrito en este magnífico artículo.
NO SE LO DIGAS A MAMÁ
Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres.
Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres.
Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella.
Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto. El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado.
Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse. Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia.
Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé?
Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difíci adolescencia.
Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada.
Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres.
Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿ O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas".
Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola.
Porque soy su madre.


Mariló Montero
Pubicado en DIARIO DE SEVILLA (21/03/09)

miércoles, 22 de abril de 2009

¿A TI QUÉ TE HABITA?

Tiempo pascual. Tiempo de Resurrección. De sentirnos vivos, resucitados, llamados a algo grande, enriquecidos en todo, ¡por pura gracia!
Y, entonces, de repente, casi de casualidad, un día nos paramos y miramos por dentro.
Dios mío... que te encontremos a Ti...

martes, 21 de abril de 2009

BOCADILLO DE ATUN CON ACEITUNAS

No conozco la autoría de este texto, pero me parece de una gran claridad. Nos puede hacer bien a todos: los que tenemos la suerte de tener trabajo, los que esperan encontrarlo, los que lo han perdido... todos. ¡Ojo!, tienes que llegar al final para entender el título y la historia.
En una de tantas comidas familiares que celebramos los domingos, mi hermano llegó sin su habitual botella de vino tinto para paladares entendidos y bolsillos rebosantes. Entre cerveza, vermú y boquerones en vinagre, mi padre bromeó sobre el asunto.- He perdido el trabajo -zanjó fría y secamente.El momento de tensión se vio bruscamente interrumpido por la alegría de mi madre que, ante la perplejidad del auditorio, se acercó a besarlo y abrazarlo.- Ya era hora de que te vieras obligado a liberarte. Ahora podrás empezar una nueva vida… -sus crípticas palabras solo sirvieron para que mi hermano obligara a su pequeña familia a abandonar precipitadamente la estancia sin mediar explicación alguna.
Y es que hace un par de años que había ascendido en la empresa a no sé qué cargo de gerente comercial. Para conseguirlo y mantenerlo había tenido que empeñarse muy duramente, lo que significaba plena disposición horaria y una adhesión incondicional a la compañía que le hacía parecer (y creerse), más que un asalariado, una pieza clave de la Junta Directiva. A cambio, él decía que había podido cambiarse a un cómodo y amplio adosado con jardín, a un potente y seguro todoterreno, comer con la clientela en restaurantes de cocina creativa o llevar un buen vino a la comida familiar.
Mi madre, con la que siempre había tenido una relación muy especial, aprovechaba el mínimo resquicio que le dejaba para llevarlo a la contradicción. Que si ese coche no es para ciudad porque es antiecológico, contamina y gasta demasiado combustible. Que si para qué quieres jardín si no tienes tiempo para disfrutarlo. Que si para qué quieres una hija si no tienes ni idea de qué bocata es el que más le gusta para merendar. Estaba claro que oía pero no escuchaba sus consejos. Eran para él una oración repetitiva y machacona, la típica chapa materna.
La crisis y sus tan socorridos
ERE habían acabado con su sueño americano; ese al que hace referencia Will Smith en su malograda y patética Búsqueda de la felicidad; ese que se basa solo y exclusivamente en el dinero, en tener y tener, en acumular, en aparentar, en el poder; si no, uno no puede ser.
En su caso no pudo seguir con su nivel de endeudamiento. Se deshizo de lo que pensaba que eran sus más valiosas posesiones. Recambió la casa por un tercero sin ascensor, el coche por un utilitario de segunda mano, la novel cousin por unas tapas y mi hermana empezó a encargarse del vino de la comida dominical. También recambió sus noches en vela gracias al insomnio, sus taquicardias y jaquecas y sus preocupaciones pasaron a ser otras. Y una tarde en la que mi madre salía a andar por el conocido como “corredor del colesterol”, se le acercó con chándal y deportivos y, cuando fue capaz de articular palabra, le dijo que de atún con aceitunas.