
¿No será una buena oportunidad para preguntarnos también cada uno hasta qué punto es verdad? ¿No has tenido nunca la sensación de querer ver algo con tanta fuerza -o creer que quieres verlo- que en el fondo tú mismo impides que otros lo vean?
Seguramente ya has visto el vídeo. Está arrasando en la red. Lo traigo aquí por dos cosas:
1.- para reirnos. Sin más. Así de simple. Para no olvidar que la risa simple y abierta contagia y provoca en otros la misma carcajada. Sin motivos, sin fondo, sin tener que pensar... Simplemente nos reimos.
2.- porque es alucinante saber cómo le dio el ataque de risa. Sus asesores le escribieron un informe tan ténico y burocrático para hablar de embutidos, que el buen ministro no pudo contener la risa. Y es que, está claro: la cosa mejor planeada puede caer en el ridículo más absoluto cuando confundimos los escenarios. Cuando nos empeñamos en hacer de lo sencillo, algo complicado y pedante.
Sencillamente, damos risa...
Por desgracia, así ha resumido nuestro Presidente de Gobierno en qué consiste el núcleo de sus preocupaciones, la "clave" de sus actuaciones, movimientos, planes... El vídeo es bien claro... los micrófonos no han hecho más que desvelar inoportunamente lo que él tiene dentro.
Pero no quiero pararme en la política de Zapatero o en lo que puede ser una estrategia política más o menos extendida. Lo que me preocupa es que esta breve frase esté expresando todo un estilo social y cultural de plantearse la vida. En lo político, en lo religioso, en lo cultural, en lo familiar, en las relaciones personales, en mi propia autoimagen, en la educación de los pequeños y jóvenes, en nuestro rendimiento en el trabajo...
No sé si caemos en cuenta de la importancia que esto tiene. Si "lo importante es la foto":
- los presupuestos o fundamentos que sostienen mis decisiones son totalmente precindibles.
- las consecuencias de mis actos no me importarán en absoluto: ni me haré responsable de ellas ni las tendré en cuenta para seguir caminando.
- la verdad de nuestra vida y de nuestras relaciones es lo de menos. Importa muchísimo más que aparentemente no haya conflictos, que todo el mundo tenga lo que quiere tener, o al menos, crea que así es.
Es una sociedad y un ser humano-escaparate, puro maquillaje, puro vacío y hueco. Lo importante es la foto. Lo importante es hacer creer a los otros lo que yo quiero que crean. Lo importante es aparentar y "parecer"... Lo que seamos en verdad y lo que queramos llegar a ser, no importa en absoluto. Es más, nos molesta. Así que dentro de nada, presten atención, porque si usted no interesa que salga en la foto, sencillamente le harán desaparecer.
lo que te digo debes recordar: porque hay un amigo en mí
sí, hay un amigo en mí
Hay un amigo en mí, hay un amigo en mí
y cuando sufras aquí me tendras, no dejaré de estar contigo, ya verás
no necesitas a nadie más porque hay un amigo en mí, hay un amigo en mí
Otros habra tal vez mucho más listos que yo
eso puede ser, tal vez, mas nunca habrá quien pueda ser
un amigo fiel y tú lo sabes
El tiempo pasará, lo nuestro no morirá
lo vas a ver, es mejor saber que hay un amigo en mí
hay un amigo en mí, hay un amigo en mí
Creo que merece la pena leer este breve artículo. No tiene desperdicio. Mejor te dejo que lo leas... Me encantaría llegar al final de mi vida... ¡qué digo al final de mi vida!... ¡al final de cada día!... y poder decir: he vivido con pena y con gloria.
No comas con la boca abierta, no pongas los codos sobre la mesa, no hables con la boca llena, no te metas el dedo en la nariz, no grites, no llores, no te enfades, no sufras… no, no, NO. Crecemos cargados de prohibiciones; prohibiciones que de no ser entendidas, y en algunos momentos transgredidas, acaban convirtiéndose en grilletes que no son otra cosa que miedos. La vida misma representa un riesgo y cuanto más deseemos vivirla de verdad, más riesgos tendremos que asumir. De los miles de riesgos que podemos experimentar a lo largo de nuestra existencia, el mayor de todos, sin lugar a dudas, es el de crecer. Pasar de la niñez a la adultez.
Cuando eliges vivir y desarrollarte, estás eligiendo cambiar, experimentar y equivocarte. Momentos de grandes alegrías y, con toda seguridad, momentos de grandes tristezas y frustraciones. La experiencia sólo se coge cuando asumes riesgos. El desarrollo, en cualquier dimensión, implica tanto la tristeza como la alegría. Pretender sólo caminar la senda de la "felicidad" te lleva a no saber asumir una frustración como algo tan lícito y digno como la realización. Si sólo queremos vivir los momentos buenos, podemos perdernos el goce de madurar y ser más plenos y sabios. Porque, digamos lo que digamos, siempre de lo malo se aprende.
Que cuando nos vayamos no digan otros: "Vivió sin pena ni gloria". La vida hay que vivirla embadurnándonos de experiencia: con pena y con gloria.