lunes, 14 de febrero de 2011

ADIVINA QUIÉN HA ESCRITO ESTO...

Me gustaría que leyeras este texto sin saber quién es el autor. En unos días te contaré quién lo ha escrito y en qué año. Quizá ya lo conozcas y entonces, no tiene tanta gracia. Pero, ¿por qué no pruebas a decir quién puede decir esto de la Iglesia? Animo...
“Demos un paso más. De la iglesia de hoy saldrá también esta vez una iglesia que ha perdido mucho. Se hará pequeña, deberá empezar completamente de nuevo. No podrá ya llenar muchos de lo edificios construidos en la coyuntura más propicia. Al disminuir el número de sus adeptos, perderá muchos de sus privilegios en la sociedad. Se habrá de presentar a sí misma, de forma mucho más acentuada que hasta ahora, como comunidad voluntaria, a la que sólo se llega por una decisión libre. Como comunidad pequeña habrá de necesitar de modo mucho más acentuado la iniciativa de sus miembros particulares. Conocerá también, sin duda, formas ministeriales nuevas y consagrará sacerdotes a cristianos probados que permanezcan en su profesión: en muchas comunidades pequeñas, por ejemplo en los grupos sociales homogéneos, la pastoral normal se realizará de esta forma. … Será una iglesia interiorizada, sin reclamar su mandato político y coqueteando tan poco con la izquierda como con la derecha. Será una situación difícil. Porque este proceso de cristalización y aclaración le costará muchas fuerzas valiosas. La empobrecerá, la transformará en una iglesia de los pequeños.”

jueves, 10 de febrero de 2011

CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE: YO AYUNO...

Si nos estamos planteando tú y yo cómo colaborar esta semana con la Campaña Contra el Hambre de Manos Unidas es porque pertenecemos a esa minoría del planeta que tiene todos los días al llegar a casa, comida de diferentes tipos para elegir.
Más aún: si nos lo estamos planteando es porque, además de no pasar hambre, no queremos pasar indolentemente por encima de un problema básico de la Humanidad, como es el hambre. Demos gracias a Dios porque aún nos duele y aunque sigamos siendo incoherentes, aún creemos que se puede hacer algo, aún creemos que tiene sentido privarme de algo para que mi ayuno revierta en bienes para otros que no tienen casi nada.
¿Has pensado ya cómo vas a ayunar esta semana? ¿de qué? ... ¿Has pensado ya cómo va a repercutir tu ayuno en algún proyecto solidario?
Adelante... yo ya lo tengo casi pensado y orado.


lunes, 7 de febrero de 2011

¿ESTÁS ENAMORADO... DE ALGO?

El pasado 5 de febrero se celebraba el aniversario de muerte de un gran hombre en la Iglesia: Pedro Arrupe. Quizá lo conozcas. Quizá no. Es buena ocasión para conocerle. Pero en todo caso, los grandes hombres y mujeres siempre son buena oportunidad para hacernos pensar y ayudarnos a crecer.
¿Tú estás enamorado? ¿Hay algo o alguien que te hace levantarte por las mañanas y acostarte con paz por las noches? ¿hay algo o alguien por quien darías la vida? Porque si a todo respondes "no"... ¿a qué esperas?
¡Enamórate!
Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.


(Pedro Arrupe)

miércoles, 2 de febrero de 2011

JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA


Nos comprometemos a seguir el estilo de vida de Jesús, por medio de la profesión de los votos públicos de pobreza, obediencia y castidad; con una vivencia profunda del misterio Eucarístico; en fraterna comunión de vida y misión; en sencillez, pobreza y laboriosidad; para ser testigos del amor salvífico de Dios a los hombres y de la presencia del Reino futuro en la tierra. Hemos de sentir sobre nosotras el peso de la Iglesia, que nos impulse a llevar la Ley santa del Señor a toda criatura y contribuir a la renovación permanente de la vida consagrada. Nos entregamos con entera disponibilidad al servicio de la Iglesia para acudir a lo más urgente, oportuno y eficaz, de acuerdo a nuestro carisma. Nuestra razón de ser en la Iglesia es que Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, sea conocido y amado por todos los hombres
(Constituciones Misioneras Claretianas, nn 6.7.10)

martes, 1 de febrero de 2011

LE HE TOCADO

Le he tocado. Siquiera rozarlo. Una sóla vez es suficiente. Yo sé que es verdad. Entre nosotros nos apretujamos, gritamos, buscamos milagros y remedios rápidos y saludables. Recetas para la felicidad rápida e inmediata. Esperamos un Dios que nos resuelva la vida, pero esta vida, la mía, la que a mí se me antoja como mi vida. Un Dios que no se inmiscuya en mis asuntos ni en mis decisiones ni en mis proyectos. Un Dios -eso sí-, al que poder responsabilizar de todo lo que me vaya mal a mí o a la gente a la que quiero.

Le he tocado. Siquiera rozarlo. Y entonces, supe y sentí que la fuente de tantas hemorragias vitales; esos focos por los que llevo toda la vida perdiendo las fuerzas y la misma vida, estaban sanados. Me di cuenta que la mayoría de nosotros ni siquiera lo reconocemos, no le ponemos nombre, pero todos padecemos flujos de sangre, pérdida de vitalidad por cien mil tonterías que nos van debilitando y enfermando de tristeza, de soledad, de violencia.

Le he tocado. Siquiera rozarlo y sentí que su fuerza llenaba todo y sanaba todo. Ahora estoy sana y vivo en paz. No soy mejor que los demás. Tampoco peor. Pero ahora, gracias a Él, sé que no se puede vivir perdiendo vida continuamente en cien mil tonterías... Y cuando alguna de ellas vuelve a tocar a mi puerta, queriendo apoderarse de mis fuerzas, recuerdo que le he tocado. Que es real. Y que no merece la pena.


(Mc 5, 25-34)
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado.

Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»