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domingo, 28 de octubre de 2012

¿qué quieres que haga por ti?

El evangelio de Bartimeo, el ciego, nos ayuda a todos a poner palabras:
- ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
- ¿Qué quieres que haga por ti?
- ... ummm  ... Dios mío, con tantas cosas que necesito, y no sé qué pedirte... ¿Por qué me cuesta tanto poner palabras?
.... ¿Qué quiero que hagas por mí?
... Pues ... ayúdame, Señor... Que hay muchas cosas que no veo claras, sólo oscuras
Dame paz, que tengo mucha guerra
Hazme más sensible que a veces me quedo impasible
Dime cómo hacer, que la cosas están mal y cada día hay 500 desahucios y la gente se desespera... ya hay varios muertos, Señor
Quédate conmigo que a veces se me olvida que no estoy sola.
Amén...

sábado, 15 de septiembre de 2012

¿Quién soy Yo para ti?

El episodio que nos narra el Evangelio de hoy es el central en el Evangelio de Marcos, y nos lanza una pregunta que está llamada también a ser central en nuestra vida. Jesús nos pregunta hoy: ¿quién decís que soy yo? ¿quién dices que soy? Y les prohibió terminantemente decírselo a nadie… a lo mejor es una invitación a no ser muy rápidos en dar respuesta a esa pregunta… no nos vaya a pasar como a Pedro. Podemos confesar a Jesús como Mesías y no acompañar la vida con una cierta coherencia, como nos sugiere una vez más la 2ª lectura de Santiago: la fe sin obras no es nada, está muerta. La fe en Jesús puede traernos problemas, hasta llegar al sufrimiento de todo tipo, como a Jesús, pero ojalá nos mantengamos firmes en su seguimiento, siguiendo su ejemplo y sus palabras, cueste lo que cueste y no tengamos que oír de sus labios la misma recriminación que lanzó a Pedro: quítate de mi vista, quítate de detrás de mí, es decir, lo contrario de ven y sígueme… lo contrario de la invitación a su seguimiento…
Tomemos el tiempo necesario para saber y confesar quién es Jesús para mí, hoy, para poder llevarlo a la práctica.
 
Consuelo Ferrús, Claretiana (www.acompasando.org)

martes, 21 de agosto de 2012

Para retomar el nuevo camino de este curso... ¡un buen pastor (o pastora)!

Para muchos no han terminado aún las vacaciones. Otros hace tiempo han vuelto a la vida ordinaria. Algunos, simplemente esperan reincorporarse al trabajo pero todavía viviendo la tranquilidad de horarios revueltos, terracitas con amigos o cenas familiares más relajadas...
Por nuestra parte, el verano pastoral de las Claretianas en acompasando ha sido rico e intenso: el campamento La Esgaravita, Ejercicios Espirituales (que para todo hay tiempo), descanso, Ruta claretiana con las postulantes y novicias de España e Italia, formación permanente en Granada a finales de agosto y la experiencia misionera en Tánger que aún apura un buen grupo de jóvenes (y menos jóvenes)...
En todo caso, de una manera u otra, todos vamos ya engrasando motores, aclarando la mirada,  planificando el nuevo curso, queriendo ponernos de nuevo en camino (¡sí, de nuevo!... siendo nuevos en la práctica, no en la teoría!)... ¿Sin dificultades? ¿Sin temores? ...¡no! Por eso nos regalamos esta canción de Nico... "El Señor es mi pastor... ¡nada me falta!" 



martes, 24 de enero de 2012

Yo también soy Saulo.. soy San Pablo

Pues sí. Algo así podríamos decir todos. Yo soy Saulo, el fiel cumplidor de la ley hebrea, el que antepone la norma y la ley a cualquier otro sentimiento o deseo, el que valora la vida, las personas y las decisiones en función del debería y debo, del "así está mandado"... 
Saulo es aquel que guardaba las capas para que pudieran apedrear tranquilamente a Esteban, hoy san Esteban. Y lo hizo porque era un fiel judío, un buen hijo de Abraham. No porque fuera mala persona. Pero hoy, Esteban es santo, el primer mártir. 
Yo soy Saulo... permitidme que no ponga ejemplos concretos, pero creedme cuando os digo que lo soy. Y me creo con poder y derecho para buscar, perseguir y encarcelar a quien supuestamente vive fuera de la Ley. De mi ley. De la ley que yo considero divina.
Pero también soy Pablo. Soy San Pablo, que quedo cegado a mitad de camino por una Luz demasiado clara y luminosa para seguir caminando como había hecho hasta ese momento. Sí, soy Pablo, capaz de entregar la vida entera sin reservas por Aquel al que antes desprecié y a quien perseguí persiguiendo a los cristianos. 
Soy Pablo porque, a veces, algunas veces, Dios es capaz de transformar mi violencia y mi cólera y mi genio y mi cabezonería en valor y firmeza y fidelidad suave y creativa, fraterna, tierna, poderosamente suya. Y así , sí. Él, que me hizo y me eligió, es quien mejor saber hacer de mí, tal como soy, su mejor discípulo -discípula-.
Todos lo somos. Todos Saulo. Todos Pablo. Todos Cristo.
No puede ser casualidad que la liturgia cristiana celebre una sola conversión: la de Pablo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¡Las Claretianas en Zaragoza cumplimos 50 años!


Nos unimos a la fiesta y a la alegría. Es mucho lo vivido, mucha vida entregada entre todos: Claretianas, educadores, familias, niños y jóvenes, amigos, exalumnos... 
Y lo que es más importante: ¡hay mucha vida en el presente que ya promete futuro!
Gracias a todos los que hacéis realidad la misión recibida en esa tierra!

lunes, 24 de octubre de 2011

CON PALABRAS DE CLARET: ¡FELIZ DÍA!

"Amando a Dios de veras y andando continuamente a su divina presencia, dirigiréis a su mayor honor y gloria todo cuanto haréis y diréis; como a un amigo, os dirigiréis a Dios con toda confianza, y como un fiel siervo, todo lo haréis en obsequio suyo. 
No os aconsejo que aumentéis el número de cosas que ya estáis haciendo por Dios; no todo lo podéis hacer vos, ni Dios pide imposibles. Dios lo que quiere de vos es que hagáis bien lo mismo que estáis haciendo con paz interior, con silencio, sin quejas ni lamentos de los prójimos ni de las cosas, sino que todo lo hagáis con constancia y suavidad, creciendo cada día en la pureza y rectitud de intención de parte del corazón. 
Con estos dos pies habéis siempre de caminar a la perfección en la presencia de Dios, pensando que Dios os mira continuamente y que se complace en todo lo que estáis hacien­do, diciendo y pensando." 
(Claret. Carta ascética, II. Espiritualidad seglar)

sábado, 20 de noviembre de 2010

CRISTO REY: EL "REY" DE MI CASA...

Puede parecer que la solemnidad de Cristo Rey, último domingo del año litúrgico, previo al inicio del Adviento, está pasada de moda, anacrónica, fuera de lugar.
Puede parecer que hablar de Cristo como único Rey es un lenguaje que nos remite a épocas del pasado, a un poder y una gloria muy alejados del Evangelio.
Sin embargo, sabiendo que es una fiesta cuyo origen se sitúa en un determinado momento de la Historia (¡como todo lo humano! ¡no podemos salirnos de la Historia!... No olvides que Cristo mismo quiso hacerse historia para ser como uno de nosotros...), el sentido profundo es mucho más hondo que un determinado modo de poder político. Intenta entrar un poco más...

Celebrar hoy a Cristo como Rey de todo el Universo, es celebrar sobre todo dos cosas:
1.- que no estamos dispuestos a doblegarnos antes ningún otro poder. De ningún tipo. No hay persona que pueda "reinar" en mi corazón, en mis afectos, en mi futuro... No hay afición, ni deseo, ni sueño, ni moda, ni medios, que tengan tanto poder como para gobernar mi vida. Ante nadie más me postraré. En esta vida estamos llamados a vivir siempre de pie, porque sólo Dios es Dios, sólo Cristo puede "reinar", sólo a Él le doy ese poder que tan libre me hace.

2.- que deseo con toda el alma que en todo lo mío, Él sea "mi rey", la niña de mis ojos, la alegría de mi corazón, ¡la salsa de todos mis guisos! Por eso no hay decisión que tome, pequeña o grande, sin hablarlo con Él. No hay descanso que me descanse, si no está Él. No hay amor que me cuide si él queda fuera. No hay ley que dirija mi vida si no viene de Él.

Es mi deseo. Sé bien que muchas veces vivo como un pequeño "tránsfuga" en este Reino de Dios, pero deseo desearlo y así, ir haciéndolo realidad poco a poco. Mi Dios, mi Refugio, mi Roca... mi Rey.

martes, 1 de junio de 2010

EL AMOR ES CREATIVO

La foto está tomada en nuestro Colegio de Mendoza (Córdoba, Argentina). La M. París y el P. Claret hicieron una "visita" a los pequeños del Centro, el 31 de Mayo, día de la Vocación Claretiana y fiesta de la Visitación de María.
Si no te fiijas mucho y ves las cosas sólo por encima, quizá te parezcan simples muñecos, marionetas... Si eres un poco más "torpe" (con todo cariño) y rígido, puede que sólo veas cartón y tela de colores colocado de una determinada manera, con pegamento e hilos... En un caso y en otro, ¡te equivocas!
Yo veo a París y a Claret, veo Misioneras Claretianas siendo lo que son: Misioneras y Claretianas (¡no es tan obvio!, ¿acaso tú eres lo que eres de verdad y en todo momento?). Vel la fuerza creativa del amor, que no se contenta con hacer lo de siempre para lo mismo de siempre y con los de siempre. Veo la sencillez (ya ves que no es tan complicado) de quien aprovecha cualquier medio y detalle para llevarnos más allá.
Realmente, París y Claret los "visitaron", como María a Isabel. Y cuando estas "visitas" son verdaderas, como la de María a Isabel, se reparte vida, mucha vida... y hace saltar la vida del otro en las entrañas, si es que la tenía un poco adormecida.
¿Cómo hago yo esto en mi vida o tú en la tuya?... No lo sé... Tendremos que pensarlo. De lo que no cabe duda es que el amor es creativo... No se contenta con lo de siempre, para lo de siempre con los de siempre... ¡¡¡no!!!

Es tiempo de "Visitaciones". No te lo pierdas por nada del mundo... estés donde estés y te dediques a lo que te dediques.

martes, 27 de abril de 2010

PIES PARA QUÉ OS QUIERO

Así dice un refrán castellano para expresar las ganas de salir "pitando" de algún sitio, de alguna situación... Vivimos un momento en la Iglesia y, creo de verdad , en el mundo en general, en que muchas, muchísimas veces nos darían ganas de salir corriendo... ¿o no?
Tiempo de dudas, de cambio global, de saber que algo se acaba pero no tener ni idea de por dónde comenzar lo siguiente...
Tiempo de casancio, de acusaciones, de infidelidades, de exageraciones, de burlas, de deshumanización, de "todo vale", de no mirar nada que no sea mi propio ombligo...
En definitiva, tiempo de querer poner "pies en polvorosa" (otro refrán) y desaparecer...
Pero, ¡no nos engañemos!
También es tiempo de muchísima fidelidad callada y discreta, de esa que es tan eficaz y evangélica.
También es tiempo de tener pies de piedra por lo consistente, porque aguantas, porque permanecen. Y a la vez, pies dispuestos a caminar donde el Espíritu sople.
Pies y manos de carne para un corazón de carne y no de piedra. De esos que se con-mueven pero no se re-mueven a lo loco, a la primera de cambio.
Apúntate... Y de vez en cuando pensemos también dónde tenemos los pies (o sea, dónde estamos cotidianamente) y no sólo dónde tenemos la cabeza (teoría, pura teoría...)

martes, 23 de marzo de 2010

30 ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE MONSEÑOR ROMERO


“¡Y dígales a los padres de la UCA que lo que monseñor dijo ayer en la homilía es un delito!”, advirtió, amenazante, el oficial militar a la persona que había ido por la mañana a recoger el parte sobre los incidentes de la toma de la UCA por la policía nacional. Era lunes, 24 de marzo de 1980.

Monseñor Romero amaneció con su sotana blanca. Cuando se vestía de blanco, las hermanas del hospitalito, donde vivía, sabían que él iba a salir hacia el mar. “A saber a dónde va…”, “A saber qué tiene por ahí…”, le decían las hermanas, tomándole el pelo. “Llévenos, monseñor…”, le suplicó otra, en son de broma. “A donde yo voy, ustedes no pueden ir…”, respondió, mientras tomaba un bocado.
Ese lunes, 24 de marzo, monseñor dijo su misa matutina. Después de desayunar se dio una vuelta por el arzobispado. Y, con un grupo de sacerdotes, partió hacia el mar. Llevaban, para reflexionar, un documento papal, sobre el sacerdocio. Comieron, haciéndose bromas, a la sombra de los cocoteros. Regresaron antes de las tres de la tarde. Monseñor tenía una misa en el hospitalito a las seis. Se duchó, atendió a una visita y después fue a visitar a su médico para que le mirara los oídos. A las cuatro y treinta, se dirigió a Santa Tecla, a la casa de los jesuitas, para ver a su confesor: “Vengo, padre, porque quiero estar limpio delante de Dios”. A las seis y veintiséis (“él cenaba habitualmente a las seis y media”), monseñor Romero caía, asesinado, en el altar, en el ofertorio de la misa. Como santo Thomas Beckett. “Monseñor Romero: un mártir del siglo XX. Asesinado por predicar el evangelio” recogía, en la portada, el ABC de Sevilla ( 27/03/1980).
(...) Las palabras que monseñor Romero pronunció el domingo 23 de marzo de 1980 en la catedral -“no matarás”, “¡les suplico, les ordeno en nombre de Dios, que cese la represión, que no obedezcan si les ordenan matar!”-, el gobierno las calificó de “subversivas”: una provocación. Ese día, durante la comida, monseñor “se quitó los anteojos, cosa que nunca hacía, y permaneció en silencio… Eugenia, mi mujer, que estaba a su lado en la mesa, se quedó sobresaltada por la mirada larga y profunda que le dirigió… Lágrimas brotaron de sus ojos. Lupita le reprendió: ‘qué eran esas cosas de estar llorando’. Fue un almuerzo triste, desconcertante. De repente, monseñor repasó, uno a uno, a todos sus buenos amigos, sacerdotes y laicos”.


(Fragmento de LA ÚLTIMA CENA DE MONSEÑOR ROMERO, UN MÁRTIR INCÓMODO.

BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ)

sábado, 30 de enero de 2010

COMENTARIO JOVEN AL EVANGELIO: PROFETAS SÍ, PERO SIN VIOLENCIA POR FAVOR

Domingo IV del Tiempo Ordinario, ciclo C. (Lc 4, 21-30)


Hoy oramos con la continuación del evangelio del domingo pasado… ¡y vaya contraste del uno al otro! De la fuerza que transmitía las palabras de Isaías, los grandes proyectos, la misión ardiente, de la frescura de su Espíritu… a la violencia con la que es tratado Jesús en su propia casa. Y en cierto modo, no ha cambiado tanto.
Que tire la primera piedra quien nunca ha tenido envidia (de la mala), aunque sea un poquito, de aquel a quien expresan su aprobación a la primera y se admiran de las palabras de gracia que salían de sus labios. Forman parte de lo humano estos sentimientos que, poco a poco, tenemos que ir “desterrando”.
Jesús no es bien mirado en su tierra. Y tampoco los profetas. Aquellos que se atreven a denunciar las injusticias en la sociedad, los que se vuelcan por las causas justas, los que anuncia la Palabra sin temor y sin vergüenzas; aquellos que actúan con el viento a favor del Espíritu no siempre son bien recibidos entre nosotros. Nos duele que nos llamen la atención. Y tampoco nos gusta que aquello que se nos ha prometido haya que compartirlo con los que no parece que les pertenezca, como la viuda de Sarepta o Naamán, el sirio. Quizás pensemos que sólo la Buena Noticia nos pertenece a unos pocos, y nada más… y eso es un error.
¿Qué eliges? ¿Tener la valentía, delicadeza y sencillez de Jesús al hablar y al actuar, o por el contrario prefieres ser de los primeros que pretendería despeñarle?
Fíjate que Él no utilizó violencia alguna al defenderse, simplemente, se abrió paso entre ellos y se alejaba.
¿Vives con esa paz hasta en los momentos más difíciles? ¿Anuncias, como un profeta, la justicia y la Palabra desde la sencillez y la coherencia?


Sigue acogiendo su Gracia para que, aunque no te acepten, disfrutes de la vocación de anunciarle.

sábado, 5 de diciembre de 2009

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO: HACER FÁCIL A LOS DEMÁS ESTE MISMO CAMINO

6 de Diciembre, Domingo II de Adviento, Ciclo C
El Segundo Domingo de Adviento nos presenta a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Para aclararnos: Juan, el Bautista, el primo de Jesús. Tenían casi la misma edad, porque si recuerdas, María se quedó embarazada y fue a visitar a su prima Isabel, ya anciana y estéril, pero también embarazada. En ambos casos, tanto Juan como Jesús, son dos hijos que representan para sus padres la “misteriosa” acción de Dios.No hace falta que pienses en nada raro. Posiblemente, todos nosotros somos para nuestros padres una señal de la “misteriosa acción de Dios”. A lo mejor ellos no lo saben, no tienen fe para reconocerlo o simplemente tú has crecido en una situación familiar complicada. Pero, te aseguro, que con los ojos de Dios, todos somos señales suyas, señales misteriosas de su acción y su presencia. Esto tiene mucho que ver con el Adviento y con el evangelio de Dios. Cuando Juan crece, decide irse al desierto pero no por iniciativa suya, sino porque siente, que la Palabra de Dios le lleva allí. El desierto es el lugar apartado, silencioso, fuera de tejemaneje diario… Es un lugar de tentación, de dificultad (con escasez de agua y alimento, sin comodidades…) pero también de encuentro con uno mismo y con Dios, justo por ese silencio que lo envuelve todo y no te permite distraerte.
Allí Juan, una vez más, vuelve a ser SEÑAL DE DIOS: ¡atentos, preparaos, llega el Señor, adecentar los caminos!. Nuestro mundo (el tuyo y el mío y el de todos) está lleno de baches, curvas imposibles, terrenos escabrosos… Tú y yo podemos ser como el Bautista y hacer de nuestra vida una herramienta para “hacer fácil este mismo camino a los demás” (M. Antonia París).
Fíjate en el detalle: no se trata de evitar problemas o de decidir por otros. No. Es hacerlo todo fácil sino facilitar ESTE CAMINO: el que permite que el Señor Jesús llegue hasta cada uno de nosotros. ¿No es una estupenda tarea para la próxima semana?... Adelante.

lunes, 9 de noviembre de 2009

EN MEDIO DE LA TORMENTA

El cuadro es una obra de Rembrandt, en el año 1652. Me llama poderosamente la atención cómo puede dar tanta luz una tormenta. Jesús, la calma, el descanso, la seguridad... queda en la parte oscura, tenebrosa y sin embargo, en calma. el mar enfurecido es un resplendor impresionante. en esa luz de espuma los apóstoles luchan por agarrarse fuerte, por no perecer, por no ser llevados de un lado a otro.
Otros han optado por mirar a Jesús. Están tranquilos. El cuerpo no refleja tensión ni buscan un cabo ardiendo del que amarrarse en medio de la tormenta.
Yo no sé cómo se hace. No siempre sé dónde está la diferencia entre quedarse quieto, tranquilo, confiado... y quedarse agazapado, inmóvil, derrotado, rendido...
Seguramente, la diferencia está en el después... en esperar la calma y aguantar el desenlace de cada tormenta que nos toca sufrir. A veces te pilla en popa, a veces en proa. A veces te pilla en plena luz, a veces en lo más sombrío. A veces acompañada, a veces sola. A veces con fe, a veces con miedo.
Sólo queda esperar. Y pedir la suficiente lucidez como para colocar la mirada y el corazón del lado adecuado. De Su lado. Lo demás, no es cosa nuestra. Por desesperante que a veces pueda parecer.

viernes, 9 de octubre de 2009

OTRO JOVEN RICO: ¡ES TU MOMENTO!

Hace tiempo que no veía algo tan claramente vocacional, tan directo, tan sin complejos... Algo así, quizá con menos ritmo y más suave, pero con la misma decisión y pasión debió ser aquel encuentro de Jesús con el joven rico... y con tantos y tantas.... :

"Tú, te toca a ti, es tu momento, ¿cuál es tu don? ¿a qué suena tu vida? ¿qué música bailas? ¿a qué juegas?... Sal al centro del mundo, de la escena, de la vida... y decide, sé tú mismo. Por mi parte, si tú quieres, puede darte la entrada, marcar las palmas y el ritmo, ser tu camino y tu vida y tu tiempo y tu sabor y tu olor. Vente conmigo"

Y cuentan que muchos y muchas, tristes, bajaron la cabeza, se dieron la vuelta y nunca más fueron de verdad ellos mismos. No se atrevieron a salir al centro... Quizá por temor, por vergüenza, por falta de confianza en ellos mismos, por evitar el fracaso, por comodidad, por rabia... ¡Quién sabe!

Y cuentan que muchos y muchas siguen saliendo al centro y ponen lo mejor de sí. Siempre no ganan (uff... ¡casi nunca!...), siempre no encestan, siempre no meten goles, siempre no son aclamados, siempre no están contentos de sí mismos, siempre no están al cien por cien...

Pero siempre, siempre, siempre, están con Él. Y dicen que son los más felices del mundo.

sábado, 12 de septiembre de 2009

COMENTARIO JOVEN AL EVANGELIO: JESUS SE ECHA LAS MANOS A LA CABEZA...

13 de septiembre de 2009, Domingo XXIV. Mc. 8, 27-35

Jesús siempre está en camino con sus amigos, ¡no está quieto nunca! Pero ese andar, anunciar, “hacer cosas”… no parece que le guste hacerlo sin saber el porqué… por eso nos pregunta… “¿pero quién pensáis que soy yo?”
La preguntita es mucho más trascendental de lo que podemos creer… piensa las veces que “perdemos el tiempo haciendo cosas” (como Marta) y no nos sentamos a entender por qué las hacemos (María escogió la mejor parte).
Todos los que estamos en grupos de fe, pastoralistas, religiosos… deberíamos preguntarnos más a menudo quién es Jesús. Sentirse en camino está muy bien, pero a la hora de responder contestaríamos como los discípulos: “de memoria”. La teoría la sabían bien: “sí, sí ,tú eres el Mesías” y Jesús se pone realmente serio. Imagínale echándose las manos a la cabeza… “¡madre mía! ¡Esta gente no ha entendido nada! y este Pedro ¿¡aún se cree que soy una especie de libertador político!?” Así que le tiene que decir: “aparta de mi Satanás” que es una forma dura de decirle “si no entiendes a qué he venido déjame en paz. Yo he venido a servir, a liberar a los oprimidos, llevar la buena noticia a los pobres, dar vista a los ciegos; (Lc 4,16-19) a que la gente conozca al Padre a quien yo llamo papá…”
En realidad les está diciendo que no tienen ni idea de quién es él y anuncia por primera vez todo lo que le va a pasar, su pasión. Ellos, para variar, no entienden nada, (tal vez como nosotros tantas veces). Les dice: “El que quiera seguirme, que se olvide de sí mismo y cargue con su cruz”. La cruz es un castigo que los romanos daban a la gente marginada de cualquier forma o sentido y parece que Jesús quiere estar ahí. Pasar por la cruz y cargarla supone abajarse, supone una gran declaración de principios: que tu lugar es ese y que no será un camino de rosas. Es una realidad un tanto sorprendente para quienes como Pedro y los discípulos, no acaban de entender que la felicidad que Jesús nos propone parte del servicio, del abandono de uno mismo en pro de los necesitados y de, como decía la Madre París, “hacer más fácil el camino a los demás” ¡si todos hiciésemos eso!
Lo grande de esta historia, es que la Cruz es vencida por la vida y la luz de la Resurrección… Ellos no lo sabían todavía… pero nosotros sí.

Alvaro Fraile, Madrid
en
www.acompasando.org PASAPALABRA - CON MAYÚSCULA

sábado, 5 de septiembre de 2009

LOS GESTOS LO DICEN TODO:COMENTARIO JOVEN AL EVANGELIO

6 de septiembre de 2009, Domingo XXIII. Mc. 7 31-37

Fíjate en los gestos, no leas este evangelio como si se tratara de una curación más, un milagro más de Jesús, de esos que no entiendes muy bien… Los gestos de Jesús lo dicen todo…
En primer lugar te cura a solas, como diciéndote que necesita estar contigo, de tú a tú, si no, sería imposible. Te pide que te apartes con él un momentito, fuera del ruido y el griterío de la gente para poder curarte, no lo hace en cualquier sitio ni de cualquier forma… ¿cuáles son tus ruidos?
Y bueno… lo de la saliva… No sé si el gesto te parece muy asqueroso, puede que sí, pero recuerda esa imagen que seguro que has visto mil veces: la de una madre curando la herida de su niño mojando el dedo en su propia saliva… ¿no es esa una imagen más bonita que asquerosa? Parece ser que en aquellos tiempos, la saliva tenía cualidades curativas…
Así que si te dejas tocar por Jesús, te darás cuenta de que ¡Jesús es curandero! Un médico realiza bien su trabajo cuando da con el problema/enfermedad de su paciente y le aplica el tratamiento o la medicina precisa para curarle. Y muchas veces el paciente ni siquiera sabe que enfermedad tiene… sólo sabe que se encuentra mal.
Tú puedes confiar en un Jesús, si te acercas a él y se lo pides, verás que es el mejor médico, porque dará con tu enfermedad y por supuesto con el remedio. Jesús tiene un gesto más: antes de curar al sordo tartamudo mira al cielo, y es que Jesús no da un sólo paso sin contar con el Padre. De la misma forma, tampoco da un sólo paso sin tu consentimiento, por eso te dice “efatá”, necesita que seas tú quien tome la decisión de abrirse… eres tú quien te tienes que abrir, confiar,…
Jesús te dice ¡ábrete! No te cierres a él.

Alvaro Fraile, Madrid
(PASAPALABRA-CON MAYUSCULA, www.acompasando.org)

domingo, 19 de julio de 2009

DIOS PADRE Y MADRE. BUEN PASTOR



Buen Pastor (Cristóbal Fones, SJ)

Bajando los montes me ves, Pastor Fiel.
Conoces mis manos, conoces mis pies.
Cautivo en mis miedos, me pierdo de ti,
Puerta siempre abierta de un sólo redil.
Contigo a mi lado ya no temo más;
por verdes praderas me llevas a andar.
Confío mi vida, enséñame a amar.
Firme es tu cayado, camino de paz.

Dame tu alegría, Señor, toma mis temores.
Guía tú mi senda, Buen Pastor;
lléname de vida, reconozco hoy tu voz.
Cada vez que llamas te escucho, Pastor:
“Sigue mis pasos: justicia y amor”;
los cercos se abren, Liberador.

Dame tu alegría, Señor, cárgame en tus brazos.
Guía tú mi senda, Buen Pastor;
lléname de vida, reconozco hoy tu voz.
Lléname de vida, reconozco hoy tu voz

viernes, 12 de junio de 2009

CLARETIANAS DE 150 AÑOS

No, no... Es verdad que la Vida Religiosa está bastante envejecida, pero no voy a darte nombres ni rostros de hermanas con esos años. Lo que ocurre es que estamos celebrando en estos días nuestra llegada a la Península, a España, concretamente a Tremp (Lleida), donde se levantó la primera casa después de Cuba. De Cataluña salieron las primeras claretianas; el barco hacia Cuba fue nuestro primer "monasterio ambulante" y ahí seguimos también hoy, en otros mares que nos llevan a tierras igual de desconocidas y apasionantes.
El 6 de abril de 1859, Mª Antonia París, Mª Josefa Caixal y Mª Gertrudis Barril, salen de Cuba. Paran en Cádiz y llegan el 24 de Mayo a Barcelona, donde Claret se había desplazado desde Madrid, para recibirlas.
Tras 15 días de reposo esperando recuperarse del mareo, salen en tren hasta Martorell, el 8 de junio. En diligencia hasta Igualada. En un coche de dos caballos hasta Agramunt. Y el 10 por la tarde, "salimos borricalmente para nuestro viaje y fuimos a dormir a Artesa. De aquí salimos a las tres y media de la madrugada y caminando a paso de burro todo el día, llegamos a Tremp a las siete de la tarde", cuenta Mª Antonia.
Como ves, de muchas formas y por todos los medios posibles, desde el inicio de nuestra vida misionera, hemos llegado donde el Espíritu nos enviaba. Así queremos que siga siendo hoy. Aunque sea "a paso de burro"... No importa. El caso es ir con Él y como Él quiera, hasta donde él nos espera, ¿o no?
Cuentan las crónicas que ese 11 de junio fueron recibidas con repique de campanas, estando presente la corporación municipal en pleno, el Obispo y práticamente todo el pueblo. Unas niñas cantaban por agradarlas: "Alabadas sean las monjas"...
Y estas primeras hermanas, llenas de sentido común, les invitaron a cambiar la letra "in situ"!! El nuevo estribillo decía: "Alabada sea María Santísima que nos envía a las monjas".
Sin duda, más apropiado...
Lo dicho: borricalmente o no, con sencillez, con transparencia... hoy como hace 150 años, queremos seguir caminando. Ayúdanos con tu oración.
Te invitamos a ver alguna foto y alegrarte con nosotras.

martes, 26 de mayo de 2009

Domingo de Pentecostés (comentario joven)

31 de mayo: VII DOMINGO DE PASCUA: PENTECOSTÉS (Jn 20,19-23)


Terminamos hoy el tiempo de Pascua. El domingo pasado veíamos a Jesús volver al Padre, separarse físicamente de sus discípulos para comenzar una forma nueva de relacionarse con nosotros. ¿Cuántas veces te has muerto de ganas por estar un rato con alguien a quien quieres mucho? ¿Cuántas veces hubieras dado cualquier cosa porque Dios se te hiciera presente de un modo tan claro y contundente que no te dejara duda alguna de que está contigo? Algo así creo que sintieron los primeros discípulos al ver que Jesús se iba... ¡Qué envidia de esa nube! Y encima, por si fuera poco, ¡les encarga ir por todo el mundo, anunciar el Evangelio, soportar todo tipo de venenos, pruebas, persecuciones, desalientos...!

Pero, Señor, ¿cómo va a ser esto posible?

O dicho de otro modo, tal como aparece en el Evangelio de hoy, me puedo preguntar, como los primeros discípulos:
¿Por qué tengo tanto miedo a tantas cosas? ¿por qué me cierro en banda a lo de fuera, al futuro, a lo que está por venir? ¿por qué sabiendo claramente lo que deseo y lo que más quiero, no siempre tengo la fuerza y la decisión para llevarlo a cabo? ¿por qué sabiendo que Jesús está siempre conmigo y me cuida y me envía, me siento tantas veces sola, sin sentido, sin misión alguna? ¿por qué miro hacia dentro y tantas veces sólo percibo vacío, desolación, violencia, encogimiento?...
Y volví a leer el Evangelio de hoy, Pentecostés.
Y vi cómo Jesús se plantaba en medio de sus tristezas y temores y les daba su paz. ¡Y les mostraba sus heridas, en carne y hueso, carne resucitada, pero carne al fin y al cabo, como yo misma! Y entonces, llegó lo mejor: les dio su aliento, su Espíritu. Noté en mí su aliento vivificador... ¡es verdad!
Cerré los ojos y cambiaron mis preguntas:
¿Por qué soy capaz de seguir caminando cuando estoy tan cansada? ¿por qué sigo respetando a determinadas personas que no me reconocen ni valoran?, ¿por qué aún cuando las cosas se ponen difíciles sigo apostando por el Reino y por el Dios de la vida que me hace feliz sobre todo lo demás? ¿por qué cuando impera el desorden, la violencia, el sálvese-quien-pueda y el escaqueo absoluto, hay algo en mi interior que tiernamente me hiere y me empuja y me dice: sé fiel, estoy contigo?...

Quizá sea porque el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo de Dios está conmigo. Con nosotros.
Así, sí es posible. Me la juego en abrirte el corazón. Yes, we can...