miércoles, 30 de junio de 2010

LA IMPUNIDAD DE NO SER RESPONSABLES DE NOSOTROS MISMOS

"Yo solo le he disparado. Las balas y la caída le han matado"

Esta inocente frase se escucha en la película "Collateral", con Tom Cruise.
No me interesa ahora la película. Me sirve la frase de excusa. Con los libros de autoayuda, la libertad mal entendida y una corriente humanistoide de psicología que en muchos lugares se va imponiendo, tendemos a creer desproporcionadamente, creo yo, que no importa nada lo que cada uno haga, sino cómo lo toma el otro. Es decir, no hay responsabilidad, no hay consecuencias que yo deba asumir, nada de nada...
Todo se cifra en que uno mismo aprenda a vivir sin dejar que los hechos y actitudes de los demás te influyan: si te dan un puñetazo y te duele, la culpa es tuya por no haberlo esquivado. Si te tratan injustamente haciéndote sentir una mi..., la culpa es tuya, por sentirte así.
No niego la parte de verdad que tiene. No niego el poder inmenso que cada ser humano tenemos dentro de nosotros para sobreponernos, para no dejar que los demás y las circunstancias marquen nuestro tono vital, nuestro humor y nuestra esperanza. No lo niego, ¡al contrario!
Pero quiero reivindicar el cabreo, la objetividad de que alguien diga: "es verdad, se han pasado contigo... tal persona te ha tratado mal sin venir a cuento"... Te sigue doliendo, pero se lleva mejor... ¿Hay algo peor que alguien que intenta consolarte quitando importancia o minimizando lo que te ha sucedido? ¿Algo peor que alguien que intenta poner paz sin mojarse lo más mínimo y negando evidencias que todos vemos para que el "fuerte" del grupo no la monte aún más gorda?
Y otra reivindicación más: denuncio la impunidad de quien puede ir hablando mal al resto del mundo, repartiendo sorna o desprecio, haciendo su vida caiga quien caiga... y todo, "porque siempre lo he hecho así... porque es mi vida... porque cada uno es libre... porque es mi problema". No, no lo es, en el momento que obligamos a quienes nos rodean a vivir esquivando nuestros golpes o retirándose a nuestro paso.
No, no todo vale. Y ser libre no es ser como te da la gana. Ni por ti, ni por el resto del mundo.

domingo, 27 de junio de 2010

TENEMOS MUCHA SUERTE: PODEMOS FIARNOS DE ÉL


Señor y Dios mío, no tengo ni idea de adónde voy.

No veo el camino que se abre ante mí.

No puedo saber con certeza dónde terminará.

Tampoco me coozco realmente a mí mismo,

y el hecho de pensar que estoy cumpliendo tu voluntad

no significa que la esté cumpliendo realmente.

Pero creo que el deseo de agradarte, de hecho, te agrada.

Y espero tener ese deseo en todo cuando hago.

Espero no hacer nunca nada que se aparte de ese deseo.

Por eso confiaré siempre en Ti.

Aunque parezca estar perdido y en las sombras de muerte,

no he de temer, pues Tú estás siempre conmigo

y jamás vas a dejarme sólo frente al peligro.



Tomas Merton

martes, 22 de junio de 2010

VUVUZELAS DE LA VIDA


No me digas que no son desagradables... se te mete el sonido hasta dentro como un dedo molesto en el ojo. Y eso que las televisiones han adaptado sus equipos de sonido para que recojan con menos intensidad las vuvuzelas sudafricanas en cada partido.

No me digas que no te dan ganas de tener una bien grande en casa y de vez en cuando "ir de vuvuzela solitaria" espantando moscones y otras especies pardas que te rodean. No es por hacer daño, ¡para nada!... Es sólo molestar un rato a esos que con frecuencia tanto nos molesta y que, por supuesto, incluso podemos querer, pero nos hacen la vida un poquito más costosa.

No me digas que no te gustaría unirte a dos mil vuvuzelas más y poner la cabeza como un bombo a más de uno: políticos de todos los colores, ONGs que no funcionan como deben, representantes públicos que no aprovechan sus posibilidades para el bien común, ONU, FMI, Banco Mundial... ¡en fin! ¡tanta gente!

No me digas que no te unirías a las palabras del Cardenal Napier, Arzobispo de Durban (en la foto) que "la única victoria que merece la pena es la de la dignidad humana" y por eso, tantos y tantos como nosotros, como él, en Africa y en el resto del planeta, nunca saldremos en los periódicos, pero seguiremos tocando las vuvuzelas más cercanas contra la injusticia, la pobreza, el mal humor, el mal gusto o la desigualdad manifiesta.

Al final, todo parece ser cuestión de sensibilidades... ¿verdad?

sábado, 19 de junio de 2010

FALSA ACACIA... ¿TODO FALSO?

Estaba paseando por un jardín de mi barrio por el que camino muchas veces... Pocas me había parado a leer los carteles que aparecen en algunos árboles, aunque les habia visto antes, claro. Dicen el nombre o variedad y alguna característica. Me impactó especialmente uno. Se llama FALSA ACACIA. Sí, sí... como lo oyes. Su nombre, su identidad es no ser auténticamente algo. ¿No es increíble? ¿No te da cierto vértigo pensarlo? ¿No se te encogen las tripas si eso lo llevas a nuestro ordenado mundo humano?

El "nombre": eso que nos define, nos "nombra", nos proyecta, nos posibilita existir personal y únicamente. ¿Te imaginas que en tu agenda de contactos tuvieras "Falsa Rosa", "Falso Andrés", "Falso Pedro", "Falsa Begoña", "Falso amigo", "Falsa madre", "Falsa Religiosa", "Falso panadero"...
¡El mundo, nuestra vida cotidiana sería un caos! ¿A quién acudir? ¿De quién fiarnos? ¿Quiénes somos en último término?
No sé si soy buena o mala, regular, excelente... no importa tanto. Pero, por favor, ojalá no lleguemos nunca a ser tan contrariamente lo que somos que merezcamos tener por sobrenombre "Falso".

viernes, 18 de junio de 2010

SARAMAGO HA MUERTO

Pues sí... Ha muerto Saramago, nobel de literatura, portugúes, ateo, enfermiza y desproporcionadamente antieclesial y anti-Dios. Seguramente era un buen hombre, ¡cómo no! y desde luego, un gran escritor y muy buen comunicador.
En todos los lugares nos hablarán de su vida, de sus orígenes humildes en una familia analfabeta, de sus libros, de su compromiso con aquello que él pensaba correcto...
Hoy, yo sólo pido por él, le miro con cariño e imagino cómo le habrá abrazado Dios mientras le guiña un ojo: "José, hombre, mira que no enterarte de te estaba esperando..."
Y daría cualquier cosa por ver su rostro y sus ojos cansados, escuchando de su afilada lengua cómo narraría este último y primer encuentro.